Soberanía real, no de folleto
Tus modelos y tus datos se ejecutan donde tú decides: tu CPD, nuestro cloud privado en España o un híbrido de ambos. Sin dependencias ocultas, sin telemetría hacia terceros, sin sorpresas en el contrato.
Diseñamos, desplegamos y operamos plataformas de IA y cloud privado para organizaciones que no pueden permitirse que su dato salga de casa. Alta seguridad y máximo rendimiento como base de cada servicio.
Llevamos años moviendo aplicaciones críticas a la nube. La IA no cambia el principio: la tecnología solo sirve si el dato está protegido y el sistema responde cuando hace falta.
Tus modelos y tus datos se ejecutan donde tú decides: tu CPD, nuestro cloud privado en España o un híbrido de ambos. Sin dependencias ocultas, sin telemetría hacia terceros, sin sorpresas en el contrato.
Cifrado en tránsito y en reposo, segmentación de red, mínimo privilegio y trazabilidad de cada acceso. La arquitectura se define desde el riesgo, no se parchea después del incidente.
Antes y después. Analizamos, comparamos alternativas y publicamos métricas reales de latencia, throughput y coste por consulta. Si no mejora, no lo desplegamos.
Usar IA generativa no debería significar enviar tus contratos, tu código o los datos de tus clientes a un proveedor que no controlas. Montamos la pila completa dentro de tu perímetro.
Despliegue de modelos de lenguaje y de visión sobre GPU propia o dedicada, con inferencia privada y sin límites de uso por token.
Indexamos tu documentación, ERP y repositorios en una base vectorial interna para que el modelo responda con tu información, citando la fuente.
Asistentes que consultan Dynamics, tu CRM o tus bases de datos con permisos heredados del usuario y registro completo de cada acción.
Infraestructura fija en lugar de facturación por consumo impredecible, con cuadros de mando de uso, latencia y gasto real.
Podemos diseñar la arquitectura, ejecutar la migración y quedarnos operándola. O intervenir solo donde nos necesites.
Dimensionado de GPU, despliegue de modelos abiertos, servidor de inferencia, alta disponibilidad y actualización controlada de versiones.
Buscadores conversacionales sobre tu documentación interna, con control de permisos, citación de fuentes y evaluación continua de calidad.
Movemos, escalamos o desplegamos prácticamente cualquier aplicación empresarial en un entorno cloud, sin renunciar al control del dato.
Especialistas en Dynamics AX, NAV y 365 sobre infraestructura optimizada: pruebas de servicio, migración e implantación con coste contenido.
Análisis y comparativa tecnológica para exprimir aplicaciones críticas: cuellos de botella en E/S, memoria, red y base de datos.
Bastionado, segmentación, publicación segura de servicios, copias, recuperación ante desastres y monitorización con alerta proactiva.
No revendemos la nube de otro. Mantenemos nuestra propia plataforma: red, publicación segura de servicios, monitorización, copias y guardia. Cuando algo falla, hablas con quien lo construyó.
Entendemos el caso de uso, el dato que lo alimenta y las restricciones legales y técnicas reales.
Un piloto acotado con tus datos y métricas de éxito acordadas antes de empezar. Con fecha de fin.
Arquitectura definitiva, bastionado, alta disponibilidad, copias y documentación entregable.
Monitorización, actualizaciones controladas, revisión de rendimiento y evolución del servicio.
Respuestas directas, incluidas las incómodas. Si tu caso no encaja, preferimos decírtelo en la primera llamada.
Es ejecutar modelos de inteligencia artificial sobre infraestructura que tú controlas —tu centro de datos, o un cloud privado dedicado— en lugar de enviar tus datos al servicio de un tercero.
Soberanía significa tres cosas concretas y comprobables:
No es una tecnología distinta. Son en buena medida los mismos modelos que ya conoces, desplegados de otra manera. La diferencia está en la arquitectura y en el contrato, no en la magia.
En quién custodia el dato y en qué puedes verificar. Seamos justos: los planes empresariales de los grandes proveedores sí ofrecen por contrato que no entrenan con tus datos, y son opciones legítimas. El argumento honesto no es «te roban los datos».
Las diferencias reales son otras:
Si tu caso de uso no toca información sensible y el volumen es bajo, un servicio en la nube probablemente te salga mejor. Te lo diremos.
Depende de la tarea, y esta es la respuesta honesta: para la mayoría de usos empresariales, sí; para los más exigentes, todavía no.
Los modelos abiertos actuales resuelven con solvencia extracción de datos de documentos, clasificación, resumen, redacción de borradores y preguntas y respuestas sobre documentación interna. En razonamiento complejo de varios pasos, programación difícil o tareas agénticas largas, los modelos comerciales de frontera siguen por delante.
La pregunta útil no es cuál es mejor en abstracto, sino cuál es suficiente para tu tarea concreta. Y eso no se decide leyendo comparativas: se mide con tus propios documentos y tus propios criterios de acierto. Es exactamente lo que hacemos en la prueba de concepto.
La variable que manda es la memoria de la GPU (VRAM), no la potencia bruta. Un modelo tiene que caber entero en memoria para ir rápido.
Como orden de magnitud, con cuantización a 4 bits:
A eso hay que sumar memoria por cada conversación simultánea, que es lo que suele olvidarse al dimensionar: no es lo mismo un asistente para cinco personas que para quinientas.
Y no, no siempre hay que comprar. Se puede empezar con GPU dedicada alquilada en infraestructura europea, medir el uso real durante unos meses y decidir la compra con datos en la mano en lugar de con una previsión.
Son dos estructuras de coste distintas: la API es variable y crece con el uso; la infraestructura propia es fija y no depende de cuánto la exprimas.
De ahí sale la regla práctica: la infraestructura propia compensa cuando la GPU está ocupada. Una GPU parada el noventa por ciento del tiempo es cara se mire como se mire. Un asistente que usan cien personas todos los días es otra historia.
Antes de comprar nada, el ejercicio correcto es medir el volumen real de un mes —cuántas consultas, de qué tamaño— y comparar ese coste variable con el fijo del equipo equivalente. En la valoración inicial hacemos ese cálculo, y si el resultado dice que te conviene la API, te lo decimos.
Dos marcos que conviene no mezclar.
RGPD. Si en las consultas al modelo entran datos personales, el proveedor de IA actúa como encargado del tratamiento y hace falta el contrato del artículo 28. Si además trata datos fuera del Espacio Económico Europeo, necesitas garantías para la transferencia. Mantener el modelo dentro de tu perímetro simplifica el análisis, porque no hay ni transferencia ni encargado externo.
Reglamento Europeo de IA (UE 2024/1689). Impone obligaciones según el nivel de riesgo del uso, y se aplica de forma escalonada. La mayoría de usos internos de empresa —asistentes documentales, clasificación, redacción— caen en riesgo mínimo o limitado, donde lo exigible es sobre todo transparencia. Los usos que afectan a personas, como selección de personal o evaluación crediticia, sí entran en categorías más exigentes.
Esto es orientación general, no asesoramiento jurídico: el encuadre concreto depende de tu caso.
Sí, y la clave está en un principio de diseño: el asistente no debe tener más permisos que la persona que pregunta.
El error habitual es conectar el modelo con un usuario administrador «para que lo vea todo». Eso convierte al asistente en una vía para que cualquiera consulte lo que no le corresponde, sin haber roto ninguna seguridad: simplemente preguntando.
La arquitectura correcta hereda la identidad del usuario:
Sobre Microsoft Dynamics —AX, NAV o 365— esto es terreno conocido para nosotros: llevamos años operando esas plataformas.
Se la inventará alguna vez. Cualquiera que te diga lo contrario te está vendiendo algo. Lo que se puede hacer es que cuando ocurra, se note.
Un asistente que cita sus fuentes es una herramienta. Uno que responde sin justificar de dónde lo saca es un riesgo.
dataSource nació alrededor de una idea sencilla: alta seguridad y máximo rendimiento deben ser la base de cualquier servicio, no un extra que se factura aparte.
Empezamos llevando aplicaciones empresariales críticas —entre ellas Microsoft Dynamics— a entornos cloud donde funcionaran mejor y más seguras. Hoy aplicamos ese mismo criterio a la inteligencia artificial: potencia útil, dentro de casa, con el dato bajo control.
Recomendamos la solución que resuelve tu problema, seas o no cliente de la marca que la fabrica.
Hablas siempre con el ingeniero que conoce tu plataforma, no con un nivel 1 que abre un ticket.
Tratamiento conforme al RGPD, ubicación conocida del dato y ningún uso de tu información para entrenar modelos.
Te respondemos con una valoración técnica honesta: si tu caso no necesita IA, te lo diremos. Antes, quizá encuentres tu duda en las preguntas frecuentes.
Respuesta en menos de 24 h laborables.
Canal directo con el equipo técnico asignado a tu plataforma.
España · Servicios prestados en toda la UE
Un piloto acotado, con tus datos, en tu infraestructura y con métricas acordadas de antemano. Sin compromiso de continuidad.